Alejándonos de Islas Medas - Estartit - Girona

Paseo en barca por la costa de Estartit y las islas Medas

Desde que llegamos al Estartit siempre tuvimos delante de nosotros las islas Medas y por supuesto la intención de navegar en sus alrededores alguno de los días que estaríamos por la zona. Finalmente el paseo en barca por la costa de L’Estartit y las islas Medas lo hicimos el día antes de volvernos a casa, una despedida que fue la guinda del pastel de unos días de relax. Unas vacaciones sin prisas, sin muchos planes y más playa de la que teníamos en mente.

Nuestro paseo en barca por la costa de L’Estartit y las islas Medas.

Listos para comenzar nuestro paseo en barco por la costa y las islas Medas – Estartit – Girona

Habíamos pasado la mañana visitando una pequeña cervecería, comimos en un restaurante junto al río Ter, en el camino que lleva hasta la playa de la Gola del Ter y pusimos rumbo al puerto de Estartit donde habíamos quedado con un conocido de nuestros anfitriones que nos invitó a pasar la tarde navegando en una pequeña menorquina por la costa del Estartit y los alrededores de las Islas Medas.

Equipados como cualquier dominguero, chanclas, toallas, crema y nevera con cerveza, refrescos y algo de picoteo nos subimos a la pequeña barquita que ya estaba lista para zarpar.

Para nosotros este viaje sería toda una sorpresa, pues desconocíamos por completo el itinerario. Tan solo teníamos claro que nos acercaríamos a las Medas en algún momento.

Paseo en barca por la costa de Estartit

Acantilados de la costa

Desde el puerto pusimos rumbo hacia Cala la Calella y continuamos siguiendo la costa. Rodeamos la punta de les Salines y estuvimos observando las grandes paredes del Golfet de Falaguer, navegamos junto a algunas rocas y atendíamos las historias de juventud de nuestro capitan de barca.

Seguimos surcando las calmadas aguas hasta la cala Pedrosa donde hicimos una corta parada sin siguiera amarrarnos a nada y continuamos hasta el Golf de la Morisca, donde hicimos otra parada antes de pasar por el tunel de la Foradada antes de pasar a la cala que también lleva su nombre; la Cala Foradada.

Desde aquí la pequeña barca nos llevó hasta la cala Ferriol y a los pequeños islotes que hay allí mismo, protegiendo la pequeña cala.

El tunel de roca de la Foradada.

El cuerpo ya nos pedía un poco de remojo y nuestro amable anfitrión espero el momento exacto para que quedase libre el amarre que hay junto a les tres coves. Unas cuevas en el acantilado a las que se puede acceder nadando desde el propio amarre. Aún así, nos acercó a la entrada de la cueva con la pequeña menorquina, nos tiramos al agua y mientras nos adentrábamos nadando en la cueva, nuestro barquero volvió al amarre y allí nos esperó paciente mientras nadábamos y buceábamos viendo los peces que se acercaban a nosotros.

De regreso, pasamos de nuevo por la Foradada

Visitando los alrededores de las islas Medas en barca.

El itinerario hasta las islas Medas lo hicimos ya sin paradas en el camino. Tan solo una parada para volver a pasar bajo el túnel de la Foradada; parada para dejar pasar a las motos acuáticas que nos precedían, o más bien nos adelantaban.

Las islas Medas desde la menorquina – Girona

Las Islas Medas son una reserva natural que no se puede visitar. Está prohibido recorrer la isla, pero se puede amarrar en sus amarres y nadar en sus alrededores. Ya desde lejos se podía ver que había multitud de barcas amarradas y que sería complicado encontrar un amarre libre.

Primero fuimos a la zona oeste de la isla principal donde nos dimos un baño, junto al pequeño embarcadero que utiliza el personal autorizado para desembarcar en la isla y realizar las labores de mantenimiento del faro y las de observación. Comprobamos que aún había bastante corriente y tras un baño y poco de buceo nos dirigimos hacia la zona norte.

Abarrotada como estaba, nuestro barquero consiguió amarrar a otra barca de un conocido y allí abrimos por primera vez nuestra nevera, comimos algo, bebimos un poco y nos metimos al agua con las gafas de snorkel para acercarnos a las rocas de la orilla de las islas, donde pudimos ver erizos de mar y buena cantidad de peces que por supuesto no supimos identificar.

Saltamos de la barca infinidad de veces. Nadamos alrededor de la misma y dimos de comer a los peces que se arremolinaban alrededor mientras nosotros buceábamos con las gafas junto a la barca, una y otra vez, hasta que el sol comenzó a ponerse tras la Torre Moratxa.

Puesta de sol desde el mar

Emprendimos entonces la ruta alrededor de las islas, rodeandolas y pasando entre ellas, lentamente para observar la puesta de sol que iluminaba con sus últimos rayos las paredes de las islas. Pasamos tras la Meda Xica y rodeamos Carall Bernat para pasar junto a la Meda Xica de nuevo.

Atardecer. Puesta de sol con Velero en el Estartit

Paramos un rato para ver como se ponía el sol en el horizonte con su color rojizo reflejándose en el mar, pero aún nos quedaba más de una hora por delante, viendo el anochecer en un mar completamente en calma, sin una sola hola que meciese la pequeña barquichuela.

Pusimos entonces rumbo hacia el puerto, cuando ya no había nada de luz, tan solo la pequeña lucecita que llevaba la barca en el mastil y las luces que iluminaban la ciudad del Estartit al fondo.

Poco a poco, despácio, llegamos a la entrada del puerto y dimos por concluida la visita en barca por la costa y las Islas Medas.

La tarde se pasó más rápido de lo que pensamos. Las 5 horas que pasamos en el mar volaron y tras amarrar en puerto nos fuimos directos a casa para descansar y preparar las cosas para nuestro viaje al centro de la península.

Anselmo
Informático, Viajero, aficionado a la fotografía, montañero, cervecero... me encanta viajar desde que tengo mis propios ingresos e intento disfrutar de cada minuto libre para practicar mis aficiones, que no son pocas.