

Roque Cinchado y Pico Teide - Tenerife
Teníamos que visitar Tenerife en una semana, con niños; y lo que teníamos claro es que no íbamos a estar tirados al sol en la playa pues no nos atrae demasiado. Nos planteamos la visita centrándonos en las cosa que hay que ver si o si en tu primer viaje a esta isla; pero pensando en pasar la mayor parte del tiempo por la zona norte. Para nosotros una zona más autentica, si es que en Tenerife queda algo autentico.
A continuación os contamos, como si de un programa de viaje se tratase, lo que fue nuestra visita a Tenerife en una semana; y con niños. El orden que aparece en el post es estrictamente el orden en el que nosotros hicimos las visitas a los distintos lugares de esta isla canaria.
Índice
Llegamos al aeropuerto de Tenerife Norte, donde teníamos reservado un coche de alquiler. La verdad es que en Tenerife, los precios de alquiler de vehículos no son muy elevados, así que es una muy buena opción para visitar la isla por tu cuenta. Después de esperar más de una hora a que nuestro coche apareciese (el típico fallo informático) llegamos a nuestro alojamiento en Santa Cruz de Tenerife; descargamos las maletas del coche y comenzamos nuestra visita.
Estos fueron los lugares que visitamos durante nuestra estancia en Tenerife.
Después del vuelo, el coche de alquiler y la llegada a nuestro apartamento decidimos pasar el día de forma tranquila, sin grandes pretensiones por descubrir nada en nuestro primer día de viaje; así que optamos por bajar paseando hasta la oficina de turismo y callejear un poco por el centro de Santa Cruz de Tenerife. Sin quererlo llegamos al mercado de Nuestra Señora de África. Un típico mercado local que cuenta con gran variedad de puestos y un parque infantil en su interior. Quiso la suerte, que además, estuviesen grabando allí un programa de radio y pudimos escuchar algo de música típica canaria en vivo y en directo.
Habíamos quedado a comer con un amigo de allí; asi que pasamos la tarde en un pequeño bar-restaurante del centro de Santa Cruz de Tenerife. Con un mapa nos indicaron todo lo que podíamos ver en los días que duraría nuestra visita a Tenerife, nos aconsejaron horarios, rutas en coche, etc. Entre cervezas y tapas se llegó la noche; un paseo junto al puerto y rato en el parque infantil fueron nuestras últimas actividades antes de volver a nuestro alojamiento.
El segundo día de nuestra visita a Tenerife sería un preludio de lo que pasaría durante toda la semana. Levantarnos, salir de casa, visitar todo lo posible y regreso al alojamiento para dormir.
Cogimos el coche y nos pusimos rumbo hacia el Macizo de Anaga, pero no sin antes parar un rato en la playa de Las Teresitas, en San Andrés.
La visita se convirtió casi en obligatoria al viajar con la peque. Una breve parada de algo más de una hora nos sirvió para conocer esta pequeña playa. La playa de las Teresitas es de las pocas playas con arena amarilla que hay en Tenerife. La arena de esta playa se trae del desierto y unos fuertes rompeolas protegen esta pequeña playa para que la fuerza del mar no se lleve la arena y deje al descubierto las piedras.
Desde San Andrés comenzamos a subir por la empinada carretera que sube hasta el macizo de Anaga. El tiempo cambia bruscamente y lo que abajo es un día soleado en apenas unos kilómetros se convierte en una densa niebla en las zonas de cumbres, que poco a poco y al descender hacia el otro lado del macizo se convierte de nuevo en un soleado día. Recorrimos en coche la zona de la costa que pasa por los pueblos de Taganana, Almaciga y Benijó, desde donde se pueden ver a lo lejos, erigidos sobre el agua del océano atlántico, los Roques de Anaga.
En nuestro camino hacia El Batán, donde nos habían recomendado ir a comer, y donde ciertamente se come bastante bien a pesar de ser menú, paramos en el mirador del Pico del Ingles; uno de los sitios más visitados de Tenerife por las magníficas vistas que ofrece de toda la zona. Aquí estuvimos un ratillo, practicamente solos, a pesar de haber leido cientos de veces, que suele ser un lugar muy concurrido.
Nuestro camino siguió hacia El Batán, un pequeño pueblo en el que se acaba la carretera, apenas un puñado de casas y un montón de escaleras que permiten bajar entre las casas y los huertos y viñedos hasta el cauce del río. Disfrutamos del menú repleto de comidas típicas tinerfeñas, paseamos un poco por lo que fue un lugar en el que el lino era el motor de la economía y emprendimos de nuevo camino hacia La laguna, para una visita muy cortita.
Nuestra primera visita a la Laguna estuvo centrada en esta ocasión en el gran parque que hay en la entrada, cuando se llega a La Laguna desde el macizo de Anaga. Un parque enorme con pistas para correr, un rocodromo, y multitud de entretenimientos para niños y mayores. Cuando comenzó a anochecer, dimos un paseo por los alrededores de la catedral de la laguna y dimos por terminado un largo día de visitas.
Comienza el segundo día, teníamos claras la visitas que queríamos hacer, así que pusimos rumbo hacia nuestra ruta por el norte de Tenerife. El Puerto de la Cruz, donde visitamos el Loro Parque y Garachico.
A pesar de no ser muy partidarios de los zoológicos, decidimos visitarlo. La visita al Loro Parque puede llevar si quieres todo el día, nosotros tuvimos suficiente con media jornada. Gorilas, delfines, orcas, osos hormigueros, perezosos, flamencos, titis, chimpancés, tigre albino, multitud de peces en los enormes acuarios, medusas, pingüinos y un largo etcetera de animales fuera de su entorno observados por cientos de personas también fuera de su entorno.
Teníamos aún gran parte de la tarde libre y optamos por llegar hasta Garachico, pues era la distancia ideal para que la peque se durmiese un poco la siesta en el coche. Llegamos ya cuando comenzaba a caer el sol y dimos un paseo por la zona de las piscinas naturales que hay en las rocas junto al mar. Tras pasear por la zona un rato, nos metimos a callejear por el interior del pueblo, donde pudimos observar parte del Garachico colonial que aún se conserva.
El día de hoy se presentaba si un plan muy definido, así que nada más levantarnos, optamos por visitar los acantilados de los gigantes, intentar ver delfines y ballenas en libertad disfrutar de una tarde de relax.
Pusimos rumbo hacia Los Gigantes. De camino buscamos en internet algunas de las empresas que hacen rutas para el avistamiento de cetaceos. Finalmente dimos con una que nos ofrecía; tres horas navegando por el Atlántico para ver delfines, comida a bordo del barco, visita a los acantilados y posibilidad de darnos un baño; y todo ello a un precio bastante razonable. En esta ocasión no nos quedó más remedio que aparcar en el parking del puerto, un parking por supuesto de pago.
Aquí os contamos con detalle nuestra excursión para ver delfines.
Comenzamos el camino de regreso hacia Santa Cruz de Tenerife con la idea de pasar un rato en la playa; así que optamos por desviarnos hacia El Médano. Aparcamos, cargamos con el material mínimo necesario para pasar la tarde en la playa y nos fuimos hacia las playas de arena negra de El Médano. El agua estaba fria, y siendo diciembre como era, la temperatura no era exagerada; pero sin dudarlo un segundo, la peque se metió en el agua y estuvo jugando con la arena hasta que decidimos marcharnos. Dimos un paseo por toda la playa, jugamos en las rocas que afloran en la arena, las que se esconden cangrejos y algunos peces y acabamos tomando una cerveza en uno de los bares que hay junto a la playa.
Nos habían recomendado un pequeño restaurante en la localidad de Los Abrigos. Como estaba relativamente cerca de El Médano, decidimos acercarnos a esta localidad para recorrer sus calles junto al mar, y finalmente acercarnos junto al puerto a comprobar si se cenaba tan bien como nos dijeron, así que allí cenamos lapas, papas y cherne, todo ello regado con un buen vino local.
Comenzamos nuestro segundo día por la zona norte de Tenerife; en esta ocasión teníamos en nuestros planes llegar hasta Icod de los vinos, ver el Drago Milenario y visitar la ciudad de La Orotava.
Esta fue la primera parada del día; tras varias vueltas con el coche conseguimos aparcar en la calle. Junto a la iglesia, estuvimos observando el Drago Milenario desde el mirador que hay allí. Después optamos por entrar a visitarlo al jardín botánico en el que se encuentra; 5€ por persona.
Desde Icod de los Vinos fuimos a La Orotava, ciudad que visitamos tranquilamente durante toda la tarde. Paseamos por sus calles, por sus jardines y visitamos algunos lugares de visita obligatoria. La plaza, frente al ayuntamiento, se encontraba en aquellas fechas ocupada por un enorme belén; esa misma plaza, el día del Corpus, se cubre con un gigantesco mosaico hecho de flores.
El Centro de visitantes del Teide era una de esas visitas obligatorias teniendo en cuenta que pretendíamos visitarlo al día siguiente. La exposición que hay en el interior del centro de visitantes merece la pena. En su interior un montón de información sobre la formación de la isla, las erupciones del Teide y las investigaciones que se llevan a cabo; así como la proyección que se puede ver en una de sus salas.
Llegada la hora de cenar, y después de varios días en Tenerife, ya teníamos ganas de ir a nuestro primer guachinche. Estuvimos buscando en los alrededores de La Orotava y terminamos llegando a un pequeño local a las afueras de la ciudad, donde nos sirvieron tres platos que casi no pudimos terminarnos.
Nuestro sexto día en Tenerife habíamos decidido subir en el teleférico del Teide y hacer una ruta corta por allí; no olvidéis que es un viaje con nuestra pequeña y que pasas de estar al nivel del mar a más de 3555msnm. Los tickets del teleférico es recomendable comprarlos con anterioridad; te ahorras colas y aseguras plaza, nosotros así lo hicimos.
Nada más levantarnos, una ligera llovizna nos hizo pensar que se nos iban a torcer los planes. Cuando llevábamos recorrida la mitad del camino hacia el teleférico del Teide pensamos que no podíamos haber elegido peor día. Cuando llegamos a la altura del observatorio astronómico estábamos por encima de las nubes y el cielo estaba en el Teide totalmente despejado. Como llegamos con bastante tiempo antes de nuestra hora de subida pudimos aparcar cerca. Subimos al teleférico y estuvimos más o menos una hora recorriendo el camino que lleva hasta el mirador del Pico Viejo, en las laderas de la parte alta del Teide. Recordad, que si queréis subir hasta la cumbre, necesitáis un permiso especial que podéis solicitar siguiendo estas instrucciones.
Descendimos de nuevo en el teleférico y continuamos nuestro recorrido rodeando en parte este impresionante volcán.
El roque cinchado se hizo famoso por aparecer en los antiguos billetes de 1000 pesetas. Hoy, la zona en la que se encuentra, Los Roques García, es una visita casi obligatoria para todos los visitantes. Un parking bastante grande precede a esta zona desde la que salen algunas rutas que rodean los roques. El roque cinchado con el Teide al fondo es probablemente lo más fotografiado de Tenerife.
En los alrededores del Teide, sin salirte de la carretera, pudimos visitar varios sitios de interés. Todos ellos cuentan con un pequeño parking en el que puedes dejar el coche sin problema para disfrutar de los paisajes.
Terminada la ruta de la mañana, pusimos rumbo de nuevo hacia la costa sur de la isla de Tenerife. Optamos por bajar carreteando por los pueblos de Vilaflor y Granadilla y pusimos rumbo a un pequeño pueblo pesquero; San Miguel de Tajao. Las calles estaban casi vacías, pero después de jugar un poco en la playa de piedras pulidas y visitar las formaciones geológicas que la erosión formó fuimos a dar a un restaurante con especialidad en pescados frescos. No paramos en el pueblo con intención de cenar allí, pero no nos quedó otro remedio después de ver las vitrinas repletas de pescados frescos.
La Laguna o San Cristobal de la Laguna es una ciudad colonial que hoy en día está pegada a Santa Cruz de Tenerife. Tanto es así que la linea 1 de tranvía va desde el intercambiador de Santa Cruz de Tenerife hasta La Trinidad, en San Cristobal de la Laguna. Este tranvía es el que cogimos para dejar por un día el coche parado.
Lo primero que hicimos nada más bajar del tranvía fue ir a la oficina de turismo; allí habíamos reservado una visita guiada gratuita por la ciudad. Como llegamos antes de tiempo, confirmamos nuestra asistencia a la visita y fuimos a ver el mercado local. Los mercados locales son siempre algo que nos encanta visitar; allí vimos las distintas variedades de patatas locales (autodate, chinegua…) y los distintos tipos de mojo, del que por supuesto nos trajimos un poco a la península.
La visita guiada por San Cristobal de la Laguna comenzó puntualmente. Salimos desde la oficina de turismo de la localidad, oficina que ya forma parte de la visita guiada. Realmente merece la pena recorrer las calles con alguien que te explique edificios, historias y leyendas. Viejos conventos, iglesias calcinadas por el fuego que aún mantienen sus paredes, historias de piratas, etc. La climatología hizo que tuviésemos que hacer una parte de la visita bajo la lluvia.
El último día de nuestra visita a tenerife en una semana con niños. Teníamos que salir a primera hora del alojamiento y teníamos nuestro vuelo a las 5 de la tarde, así que aún teníamos tiempo de visitar alguna cosa más en los alrededores. Optamos por ir hasta Igueste de San Andrés y luego buscar un guachinche donde despedirnos de Tenerife.
Este mirador se encuentra a un lado de la carretera que une San Andrés con Igueste de San Andrés. Apenas está indicado, está lleno de viejas construcciones derruidas y de grafitis, pero ofrece unas vistas geniales de San Andrés y la playa de las Teresitas.
Llegamos a Igueste de San Andrés poco antes del mediodía. Llevamos el coche hasta el final de la carretera, donde hay un parking. Continuamos bajando por las pequeñas y empinadas callejuelas llenas de escalones hasata que llegamos hasta su playa de roca. Allí algunos aficionados al surf intentaban cabalgar las olas que se forman en la zona.
Buscamos un guachinche relativamente próximo al aeropuerto. La zona elegida fue Tacoronte y El Sauzal; buscamos varios pero no dimos con ninguno de los que pretendíamos encontrar, así que nos metimos en uno que vimos de paso. Llegamos al guachinche que nos dejó prendados de este tipo de sitios. Podéis ver el artículo que le dedicamos y el video grabado allí en el siguiente enlace.
Os dejamos algunas cosas que aprendimos en nuestra visita a Tenerife y que os pueden ser útiles.
En Tenerife la oferta de alojamientos es enorme. A nosotros, dada nuestra forma de viajar, nos gustan los apartamentos que estén más o menos céntricos. Intentamos huir de grandes complejos hoteleros. Alojamientos que cuenten con una pequeña cocina y habitación o habitaciones es todo lo que necesitamos, pues solo lo usamos para dormir y desayunar.
Optamos por Santa Cruz por que no somos muy de playa, pero si lo que buscas es hoteles, en Tenerife ha cientos de ellos. De todas las categorías y de todos los tipos. La costa sur es la más elegida por los visitantes no españoles, sus horarios son más europeos; la costa norte, es algo más autentica y es la que nosotros estuvimos mirando también.
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