

Drago Milenario - Icod de los Vinos - Tenerife
El Drago Milenario se encuentra en la localidad tinerfeña de Icod de los Vinos. Este arbol, un drago, es un monumento nacional y por tanto uno de los lugares más visitados de la isla; así que fue la primera visita de nuestro quinto día de viaje por Tenerife por nuestra cuenta.
Índice
Desde Santa Cruz de Tenerife, donde teníamos nuestro alojamiento, tomamos como tantas otras veces durante nuestro viaje la carretera que nos llevaba al norte de la isla de Tenerife. Seguimos la carretera TF5 con dirección hacia Icod de los Vinos; llegados a Las Longueras, tomamos la TF42 y seguimos los carteles que llevan sin apenas posibilidad de estraviarse hasta Icod de los Vinos y su famos Drago Milenario.
Después de algunas vueltas con el coche por las estrechas callejuelas de un único sentido; conseguimos aparcar cerca de la iglesia de Nuestra señora del Patrocinio. Desde allí unos pocos metros andando para llegar a la plaza de la Pila. Desde esta plaza se puede entrar directamente a visitar el jardín botánico en el que se encuentra el Drago Milenario y al mirador de la Iglesia Mayor de San Marcos.
Nuestra primera opción, como la de casi todos, fue ir al mirador. Éste se encuentra en la plazuela de la Iglesia Mayor de San Marcos; una plazuela situada en una posición elevada que permite ver el famoso Drago Milentario.
Las vistas desde esta posición elevada permiten ver el drago milenario y todo lo que le rodea en el interior del jardín botánico en el que se encuentra. Su majestuoso porte y la impresionante base de su tronco, de unos 20m de diámetro.
Después de ver el Drago Milenario desde el mirador, optamos por visitar el jardín botánico, para verlo de cerca y de paso ver el resto de especies que se mantienen aquí. Tras pagar religiosamente la entrada, recibimos un plano en el que teníamos el recorrido a seguir y las especies de flora que descubriríamos en el interior. Fuimos directamente a los pies del Drago y lo observamos desde cerca. Las vistas desde el interior del parque son bastante mejores que desde el mirador, al menos para los que nos gusta la fotografía.
Buscando algunas posiciones dentro del jardín puedes encontrar buenos encuadres que muestren al milenario drago en todo su explendor; con el cielo azul de fondo y rodeado de plantas. Recorrimos los pasillos que serpentean por el jardín botánico y cruzamos el Barranco de Caforiño, que divide por la mitad el jardín.
Continuamos nuestra visita siguiendo el mapa Una parte del Jardín representa los usos y costumbres de los habitantes de la zona. Esta zona es un buen lugar para tomar algunas fotos del drago. El cielo azúl, las casas con sus paredes pintadas de blanco y el enorme drago presidiendo el encuadre, junto a la palmera que no hay forma de quitar del medio.
En esta zona, un lagar y unas barricas representaban el pasado vitivinícola de la zona. Un poco más adelante un apilamiento de madera que representa las antiguas carboneras que se hacían para obtener carbón.
Por último y para terminar la visita, una pequeña cueva nos mostraba como eran los antiguos enterramientos. Un cuerpo amortajado, tendido en el suelo y rodeado de vasijas representa como antaño despedían los habitantes de Icod de los Vinos a sus vecinos.
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