Vík y los Reynisdrangar, los trolls de piedra – Con la mochila por Islandia IV

La ciudad de Vík í Mýrdal, más comúnmente conocida como Vík, es la localidad más al sur de Islandia y fue el lugar elegido para pasar nuestra segunda noche. Desde esta pequeña localidad formada por apenas 12 calles a ambos lados de la carretera principal se pueden ver a la perfección los Reynisdrangar (ogros de piedra) y se pueden visitar las playas negras de kirkjufjara y reynisfjara. Nosotros además volvimos sobre nuestros pasos para visitar con tiempo la impresionante cascada de Skogafoss, por donde aprovechamos para hacer un trek siguiendo el curso de agua que nace en las laderas del Eyjafjallajökull.

Camping de Vík - Islandia (Foto: Fuencisla Ruiz)

Camping de Vík – Islandia (Foto: Fuencisla Ruiz)

Visita a Vik y a los trolls de piedra, los Reynisdrangar.

Llegamos a Vík pasadas las 9 de la tarde. El sol aún permanecía en el cielo así que seguíamos sin prisa. Nada más llegar fuimos al camping de la localidad, Tjaldsvæðið Vík, un camping sin puertas o vayas que lo delimiten, pero este si tenía unos montículos de tierra cubierta ya de hierba que daban forma a diferentes espacios dentro de los cuales montar nuestras tiendas.

Aún no había empezado la temporada y no había nadie por allí ni para cobrar ni para vigilar. Montamos las tiendas junto a los pequeños montículos de tierra para estar resguardados del viento. Dimos un paseo por los alrededores para ver los recursos con los que contábamos, una barra para hacer dominadas, una colchoneta elástica (típica en los países del norte) un montón de pequeños arroyuelos y una caseta que supusimos que era la de recepción, tras la inspección inicial fuimos a dar un pequeño paseo por la ciudad.

Lo primero que fuimos a ver fue los Reynisdrangar, que desde la playa de Vík, también de arena negra, se veían a la perfección, tres moles de roca, basalto para ser exactos, que se yerguen sobre el mar como continuación del monte Reynisfjall. Estas tres moles de roca tienen su propia leyenda.

Anselmo, Raquel y Fuen con los Trolls de Piedra al fondo. (Foto: Raúl Vega)

Anselmo, Raquel y Fuen con los Trolls de Piedra al fondo. (Foto: Raúl Vega)

Leyenda de los Reynisdrangar o trolls de piedra.

Según cuenta la leyenda, estas tres rocas al parecer fueron en su día dos (o tres, las diferentes versiones hablan unas de dos y otras de tres) trolls que salieron al mar por la noche para atrapar un barco de tres mástiles que pasaba por allí, la tarea se les complico y se alargó la captura hasta el amanecer, momento en el que los rayos de sol dejaron petrificados a los trolls y al barco (como a los trolls de la serie de dibujos animados de David el Gnomo) y desde entonces allí están, inmóviles, soportando el oleaje del océano atlántico. Las tres rocas tienen los nombres de los tres trolls (¿o eran dos?), Skessudrangar, Landdrangar y Langhamrar.

Sea como fuere, las rocas forman una bonita estampa que se puede ver desde varios sitios. Desde el pueblo de Vík, desde las playas de Reynisfjara y desde lo alto del monte Reynisfjall, al que se puede subir andando.

 

Después de pasear un rato por la playa entramos en un bar cercano, pues la brisa marina empezaba a ser fría. Tomamos algo y nos planteamos cenar, pero finalmente decidimos volver al camping y preparara allí con nuestros hornillos de gas algo para llenar nuestros estómagos.

La iglesia de Vik – Vikurkirja

La noche no llegó nunca, el sol se ocultó tras las montañas, pero la noche completa parecía un atardecer o un amanecer continuo. Paseamos otro poco y observamos la bonita estampa de la Iglesia de Vík, Víkurkirkja, una iglesia con las paredes blancas y tejado rojo que tiene como fondo la ladera de la montaña, en estas fechas de colores verdes y amarillos, que hay mas allá del camping.

Iglesia de Vík - Islandia (Foto: Raúl Vega)

Iglesia de Vík (Vikurkirkja) – Islandia (Foto: Raúl Vega)

Finalmente nos acostamos cerca de la 1:00 AM, resulta difícil acostumbrarse a dormir con luz. Éramos los únicos despiertos en todo el pueblo de Vík así que aprovechamos para fregar nuestros utensilios de la cena en el arroyo cercano y así tener todo listo a la hora de desayunar y recoger bien pronto la mañana siguiente para ir a visitar la cascada de Skógafoss y hacer el trek a lo largo de su cauce hacia el Eyjafjallajökull.

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Sobre el Autor

Informático, Viajero, aficionado a la fotografía, montañero, cervecero... me encanta viajar desde que tengo mis propios ingresos e intento disfrutar de cada minuto libre para practicar mis aficiones, que no son pocas.

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