SERRANÍA DE CUENCA EN BICI – Julio 2014

Cuando comenzamos a pedalear nuestra intención fue seguir una ruta circular que nos bajamos de internet pero luego tuvimos que cambiar los planes por varias razones: dureza, ola de calor (de 12 a 17 no se podía apenas pedalear) y pérdida. Al final, lo que salió fue una ruta circular, con llegada y salida en Villalba de la Sierra.

Lo bueno de esta zona, además de tener mucho arbolado es que hay fuentes cada poco tiempo y varios refugios donde se puede pernoctar de forma gratuita…. Pero claro, hay que conocérselos y a nosotros, la mayoría de las veces, nos pillaba en mitad de etapa o fuera de ruta.

Tramo 1: VILLALBA DE LA SIERRA – ARCOS DE LA SIERRA (24 km)

Este primer tramo fue muy cortito puesto que salimos desde Villalba cerca de las 19 horas, después de dejar allí el coche y preparar las bicis con las alforjas.

Saliendo de Villalba cogimos unos 5 km de carretera al principio hasta llegar a Zarzuela y desde allí por pista, pasando por El Tejar y Ribatejadilla, llegaríamos a Arcos. En la ruta que nos bajamos de internet ponía dificultad media pero había rampas bastante duras y más, si llevas peso detrás.

Se entra a Arcos de la Sierra por el punto limpio, y antes de entrar a callejear hay un bar a mano izquierda, que por lo visto es el único del pueblo. Preguntamos a varios lugareños por sitios donde dormir y nos dijeron que allí no había nada, ni siquiera para comer…. Pensábamos quedarnos en los soportales de la iglesia con el saco, pero al final de la noche, después de unas cervezas y una tapa de jamón (fue lo único que nos pudieron dar de comer) nos dijeron que había un refugio a unos 7 km del pueblo que estaba bastante bien para dormir y que no usaba nadie. A la 1 de la mañana cargamos las bicis en un carrito y lo enganchamos a uno de sus coches y nos llevaron al refugio. Se lo agradecimos un montón pero… las bicis no salieron muy bien paradas, al menos la mía, porque se llenaron de polvo y se me rompió el sillín con el traqueteo L.

El refugio está genial… muy limpio, con 2 literas, una mesa y sitio para cocinar. Así que… ahí intentamos pernoctar aunque casi no pegamos ojo entre unas cosas y otras…. Demasiado calor para mi saco de 0º C!!!

Tramo 2: ARCOS DE LA SIERRA – POYATOS (38 km + 3 km por el pueblo)

Nos levantamos a las 6:30, desayunamos 4 cosas que habíamos traído (no mucho, por desgracia), colocamos alforjas en la bici y comenzamos pedaleo sobre las 8. Nos esperaban unos cuantos kilómetros de subida entre monte en plena serranía. Pasamos por una roca llamada El Escalerón donde hay unas vistas impresionantes de la Sierra, pinares, quejigares, bojs… No entendimos bien la señalización de la hoja de ruta pues es una maraña de cruces de caminos y acabamos perdiéndonos por los montes y no en llano precisamente. Nos encontramos con una pista ancha y bastante buena y decidimos seguirla pues supusimos que acabaría en algún pueblo. Acabamos en la Casa forestal del Cerviñuelo y allí encontramos un mapa que nos indicó cómo llegar a Poyatos, que era nuestro destino final ¡¡menos mal!!! porque apenas teníamos comida ni agua ya. En esta casa forestal hay otro refugio.

Desde aquí, fue todo más o menos de bajada, siguiendo el río Escabas, por zonas chulísimas siguiendo las hoces del río. A la derecha de esta carretera nos encontramos con un puente romano precioso donde nos hicimos unas fotillos y donde también había una cascada muy chula.

Llegamos al camping de Poyatos sobre las 13, descansamos un poco a la sombra (ya empezaba a hacer mucho calor) y comimos allí, menú a 9 € / persona. Después nos fuimos a una pequeña presa que hay cerca y allí nos dimos un bañito (agüita heladaaaa) y un poco de siesta esperando que bajase un poco el calor.

Sobre las 17 h emprendimos de nuevo la marcha… sin saber lo que nos esperaba: una tortura de 3 km cuesta arriba hasta el pueblo. Yo llegué bastante tocada… entre lo que me costaba dar pedales y el calor, me tuve que bajar un par de veces a coger aire!!!

Llegamos a Poyatos y dimos unas vueltas por el pueblo, viendo las fuentes romanas, la plaza del pueblo, el ayuntamiento, la iglesia y buscando sitios donde alojarnos (yo estaba demasiado cansada para continuar pedaleando). Al final encontramos una casa rural por 42 € / noche. Por lo visto el dueño del camping tiene un montón de casas rurales en el pueblo, entre ellas la que nosotros alquilamos.

La casita es pequeña pero está muy bien situada, con unas vistas preciosas de la sierra. La pena es que no hay ninguna tienda de comestibles para comprar algo para hacer cena. Sólo está el Bar Valentina donde pudimos comernos un bocadillo para cenar (también hay platos combinados) y comprarnos café y magdalenas para desayunar al día siguiente y 2 bocatas para el camino.

Como la noche anterior no habíamos pegado ojo, prontito a dormir para poder madrugar y salir con la fresca, porque continúa la ola de calor.

Tramo 3: POYATOS – UÑA (44 km)

Nos levantamos tempranito para desayunar, recoger y salir a pedalear. Salimos con dirección a Las Majadas, por la carretera-pista (sin apenas tráfico) por la que descendimos ayer, pero que ahora nos toca subir… parecía más dura de lo que fue en realidad, pues la pendiente aunque larga no tiene grandes desniveles.

Hicimos una parada técnica de media mañana para comer algo antes de seguir y llegar al pueblo (vi una ardilla en la carretera J).

Después de llegar a las Majadas, queríamos continuar por pista de tierra hacia la Fuentecilla, pero las indicaciones y carteles que daban no eran claros y tuvimos que preguntar a una señora. Nos indicó bien el camino siguiendo el PR-28. Este camino tiene varias fuentes a su paso y acaba en un sendero estrecho y con tramos no ciclables con muchas piedras y muy técnicos en los que teníamos que echar pie a tierra. Además, va al borde de un precipicio con lo que hay que poner mil ojos. La ruta es muy bonita para ir caminando pero con la bici te pierdes mucho encanto porque no puedes pedalear y mirar el paisaje, que es impresionante.

El sendero acaba en el GR-66 , que es una pista muy ancha y perfectamente ciclable que lleva directamente a Uña, atravesando unos paisajes preciosos. En este tramo hicimos una parada para ver un acueducto moderno, de unos 15 km, que lleva agua desde la Laguna de Uña a Villalba y atraviesa toda la sierra.

Después de llegar a Uña, comimos algo y cogimos una habitación por 45 €/ noche en el hotel “Castillo de Uña”, con desayuno incluido. Dejamos bicis y alforjas en la habitación, salimos a comer a un parque y dormitamos un ratito hasta las 17 que cogimos las bicis, sin alforjas y nos fuimos por el camino donde habíamos venido a unas pozas en el Rio Júcar.

Como hay que descender andando por el encajonamiento del río dejamos atadas las bicis en una alambrada. Las pozas están difíciles de ver si no te lo conoces o tienes suerte y paras a ver el acueducto. No están señalizadas y están a unos 3 km del pueblo. El agua está helada pero muy limpia. Nos dimos un baño reparador y volvimos al hotel a ducharnos y cambiarnos.

Salimos luego a dar un paseíllo por el pueblo, a ver la famosa Laguna de Uña (en su origen era natural pero se construyó un dique artificial para aumentar su tamaño), ver a los lugareños jugar a los bolos y cenar después en un restaurante al lado de la carretera.

Nos dormimos sobre las 12.

Por cierto… en este pueblo sí hay cobertura… se echa de menos internet después de 2 días sin poder conectarme.

Tramo 4: UÑA – VILLALBA DE LA SIERRA (16 km) + 10 km por Cuenca

Hoy es un día de relax total, ya que hay pocos kilómetros hasta llegar a nuestro destino. Nos dimos margen y nos levantamos a las 8, montamos las bicis y desayunamos tranquilamente.

Hay 6 km de subida por carretera no muy duros y el resto es bajada hasta el pueblo. En el camino paramos en varios sitios a ver el paisaje, y hay uno en concreto muy famoso llamado “la Ventana del Diablo” desde donde hay unas vistas impresionantes de las hoces del río Júcar. Eso sí… está hecho para el turismo, con asfalto y una barandilla verde horrible.

Como llegamos muy prontito a Villalba, cargamos las bicis y nos fuimos a Cuenca capital, para hacer otros 10 km siguiendo la hoz del río Júcar… un camino con poca pendiente pero con vistas muy chulas.

Después comimos y vuelta a Madrid.

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