SEMANA SANTA 2011- (parte de ) TRASANDALUS (al revés) EN BTT

Era semana santa y decidimos hacer parte de trasandalus en BTT, preparamos todo lo que necesitábamos y comenzamos un viaje que duró 9 días en el que recorrimos esta conocida ruta pero en sentido contrario al habitual.

SÁBADO 16 – trayecto en coche Madrid – Alhama de Granada

Hemos quedado a las 8:30 de la mañana en Madrid para montar las bicis en uno de los coches que venía de Valladolid y emprender la marcha rumbo a Alhama. Al final, nos hemos juntado 6 personas para hacer la ruta así que, en mitad de la carretera hemos hecho una parada técnica y nos hemos presentado J.. por cierto ¡¡ha sido un placer compartir el viaje!!!

Sobre las 14:30 estábamos ya en Alhama y fuimos directamente a la casa que habíamos reservado previamente por teléfono (“la casa de la sonrisa”: 60 € habitación doble con desayuno) a dejar equipaje y las bicis y luego hemos comido en una terracita en la plaza del pueblo.

Mientras los 2 conductores iban a llevar los coches a Antequera (la logística de ir con bicis en coche es muy complicada para idas y vueltas) los 4 restantes, nos hemos echado un sueñecito y luego hemos visitado el pueblo. Está situado en lo alto de unas rocas enclavadas en una especie de hoces (“los Tajos”) y rodeado por un río, no muy caudaloso, y con unas vistas preciosas. Sus calles son muy típicas de pueblos andaluces (nos llamó la atención el ruido de los neumáticos en el asfalto… no sé de qué estaría hecho!!).

Sobre las 20:30 llegaron los 2 que faltaban y nos fuimos todos dando un paseo a unas termas naturales que hay a unos 3 km del pueblo (ya de noche, pero con una luna fantástica). Algunos se bañaron y otros no tuvimos tanta suerte L. Desandamos el camino y cenamos en una terraza de la misma plaza. No nos acostamos muy tarde porque al día siguiente había que comenzar a pedalear y hay que reservar fuerzas (las mías iban justas como podréis comprobar, jeje)

DOMINGO 17 – Alhama de Granada – Villanueva del Rosario

8:00 – ésta se convirtió en nuestra hora de quedada de todos los días para desayunar, compramos alguna cosa para el camino y emprendimos nuestro primer día de pedales a través de “los tajos”, una zona cercana al río muy bonita, llena de árboles. Al llegar a Ventas de Zafarraya, una de las ciclistas (la máquina de las máquinas) pinchó pero arreglaron el pinchazo sin más problemas.

En Guano comimos nuestro primer bocata y yo, junto con otro amigo, viendo los perfiles para ir por camino, decidimos ir por carretera hasta el siguiente punto de encuentro (se hacían más kilómetros pero la pendiente no era tan pronunciada). En la hoja de ruta que llevábamos ponía que había tramos no ciclables. Llegamos más o menos a la vez a Villanueva del Trabuco y después de llamar a varios alojamientos y no tener plazas tuvimos que irnos al siguiente pueblo, Villanueva del Rosario, famosa por una de las vías de escalada más difíciles del mundo. Por cierto, por allí rondaba un tal Adam Ondra, famoso en este deporte (yo no lo conocía) que por lo visto la sube sin apenas esfuerzo.

El sitio donde nos hospedamos parecía una especie de motel de carretera, dedicado a la caza, pero el dueño era un personaje muy peculiar. Nos trató como a reyes, la verdad. Creo recordar que se llamaba “Venta las Delicias” y que nos cobró 20 € persona / noche, incluido el desayuno (esto, según nos dijo el dueño, no lo hacía con todos los huéspedes… dependía un poco de si le caían bien o mal jeje).

LUNES 18 – Villanueva del Rosario – Antequera – El Chorro

8:00 – hora del desayuno para coger fuerzas para la jornada de pedaleo. Cogimos las bicis y partimos rumbo a Antequera, pasando antes por el supermercado a comprar comida para el camino (plátanos… muchos plátanos). Al principio fuimos todos juntos, pero luego 2 nos fuimos por carretera un tramo bastante largo. Lo peor del día, fue el viento… en algunos tramos nos hacía retroceder!!! Eso fue lo que a mi me hizo estar taaaaaaaaaaan cansada.

Llegamos a Antequera a medio día y después de comer y aprovechando que los coches estaban allí yo me rendí (sí, lo reconozco, soy débil) y les seguí en coche. Mientras ellos tomaban ventaja con la bici, yo aproveché mi tiempo viendo la ciudad también en bici, y visité los dólmenes y callejeé un poco. Compré algo en el super para los ciclistas y luego emprendí marcha conduciendo hasta el Valle de Abdalis. Por el camino estaba chaparreando… y mis pobrecitos compañero ahí mojándose. Cuando coincidimos en el pueblo, nos metimos en un bar a esperar a que dejara de llover y luego continuamos hasta El Chorro, última parada del día. El sitio es precioso: una zona alejada de pueblos, donde llega la cola de un embalse, rodeado de rocas … muy muy bonito (excepto por la central eléctrica).

Allí nos hospedamos en el “hotel la garganta” (a pesar de que hay un albergue no estaba abierto todo y las cabañas estaban todas ocupadas) un sitio muy muy chulo, con unas vistas a la garganta preciosas y unas habitaciones muy acogedoras, con todo detalle. Eran apartamentos por lo que, ya que el hotel nos había costado un poco más carillo, aprovechamos a comprar comida en el super y cenamos unos espaguettis y desayunamos también dentro de las habitaciones.

MARTES 19 – El Chorro – Ronda

8:00 – hora del desayuno diario. Hoy hemos decidido que el coche en el primer tramo lo lleva otra persona, no yo… para que yo pueda seguir un poco el ritmo de pedaleo. La primera parte del tramo fue preciosa: rodeados de rocas, gargantas, ríos… aunque casi todo de subida, claro.

La siguiente parada fue Ardales, un pueblo muy chulo, con castillo y calles muy empinadas. Allí hicimos otro cambio y volví a coger el coche. La siguiente parada era El Burgo. Para ir a este pueblo el grupo se separó: unos por carretera y otros por camino, y yo, en coche :P. Al llegar al destino, se puso a chaparrear justo cuando llegaron los que venían por carretera. A la hora o así, nos llamaron los otros, que se habían perdido (al seguir la trasandalus en sentido contrario al que aparece en las guías es bastante fácil perderse) y habían regresado sin querer a Ardales, con lo que fuimos en coche a recogerlos porque estaba lloviendo y estaban un poquillo perdidos.

Esperamos a que escampara, y seguimos hacia Ronda (yo sigo en coche, como una princesa). Me encargué, como avanzadilla que era, de la reserva del alojamiento. Nos quedamos en el hotel Andalucía, cerquita de la estación de tren (la situación nos venía bien para volver a recoger el coche, pues lo dejamos allí y todos continuamos en bici). El tramo hasta Ronda era durillo… con una subida de varios kilómetros.

Una vez en Ronda, y después de que estos estiraran y se ducharan y demás, nos fuimos a cenar algo y a dar un paseo por el pueblo. Pudimos ver una panorámica del famoso puente nuevo de Ronda impresionante. Tiene una altura de más de 100 m y fue construido en los años 1759 al 1793 uniendo la zona antigua y moderna de la ciudad.
Callejear por la ciudad vieja a esas horas de la noche fue un lujo, porque los edificios iluminados tienen mucho encanto. Vimos por fuera la Iglesia de Santa María la Mayor (la característica más destacable es el coro de dos pisos en su fachada principal) y la plaza de toros y paseamos por sus calles.

Nos acostamos sobre las 12 y yo ya con la mente puesta en la bici, pues al día siguiente ya volvía a pedalear.

 

MIÉRCOLES 20 – Ronda – El Colmenar

8:00 – desayunamos en la cafetería del hotel ( no demasiado bueno), cogimos las alforjas, dejamos lo que nos sobraba en el coche y a pedalear. Lo primero fue darnos una vuelta por la ciudad vieja de día, viendo el puente y demás, antes de emprender la bajada. Hubo un momento en el que 2 nos separamos para continuar por carretera, pasando por la Cueva del Gato e incorporándonos luego a una cañada real. El camino fue precioso, pues íbamos al lado de un río por un sendero donde sólo cabía una bici de ancho y con tramos no ciclables (pocos, por suerte) entre árboles…. Fue genial. Llegamos luego a Jimera de Líbar y allí comimos todos juntos como si fuera nuestra última comida.

Como siempre, hubo separación de grupos: 4 se fueron por la cañada real y los otros 2 nos fuimos por carretera montañosa (sobre todo para evitar tener que empujar la bici y porque mi compañero llevaba ruedas de carretera), con subidas y bajadas bastante duras. Lo último fue una bajada de aproximadamente 10 km hasta llegar a El Colmenar, destino final de la etapa. Como nosotros 2 llegamos antes, nos dedicamos a buscar el alojamiento: nos costó encontrar una casa porque todo estaba ocupado, pero al final encontramos una por 80 € toda para nosotros.
Cenamos en un bar mientras veíamos el fútbol y hacíamos turnos para ducharnos. También compraron cosas para desayunar al día siguiente en la misma casa.

JUEVES 21 – El Colmenar – Jimena de la Frontera

8:00 – puntualmente a desayunar, para emprender nuestra siguiente etapa, a pesar de que el cielo amenazaba lluvia. Después de preguntar por nuestro destino a varios lugareños (no se ponían de acuerdo entre ellos) nos hemos imaginado por dónde querían decir y hemos intuido el camino (he de reconocer que yo no las tenía todas conmigo).

Lo primero que nos encontramos fue una subida lenta de unos 15 km, con niebla en las alturas, pero por unos parajes, entre alcornoques y castaños llenos de musgo preciosos!!!

Después de la subida una bajada también muy larga… y comienzo de lluvia, que no nos abandonaría hasta llegar a la primera población. A pesar de llevar bolsas yo me calé entera y eso no fue lo peor: de tanto frenar se me desgastaron tanto las zapatas de los frenos que el tramo final de carretera lo hice sin ellos, frenando con la zapatilla en los tramos que más velocidad cogía…uf!! Ahí arriesgué un poco, la verdad. Pero claro, uno de los que venía conmigo me dijo “no te preocupes, si estamos todos igual, es por la lluvia”… pero me mintió desconsideradamente….¿quizás quería que me cayera para que tuviera un mal recuerdo y no volviera a apuntarme a otra como esta? Mmm… no estoy segura…

Llegamos chaparreando a Jimena de la Frontera, sobre las 14:30, todos calados hasta los huesos. Por suerte pudimos encontrar alojamiento en una casa rural (muy chula por cierto) en la que nos cobraban 115 € a todos (la compartíamos con más gente).

Después de ducharnos, lavar la ropa llena de barros, colgarla en radiadores para que se secara, y ponernos ropa seca (yo, de prestado, pues sólo pude salvar un pantalón y poco más), hemos comido en el bar de al lado y nos hemos echado una breve siesta. Después nos hemos dado una vuelta por el pueblo, hemos subido a un castillo desde donde hay unas buenas panorámicas del río que rodea la ciudad, hasta la hora de cenar. Cenamos pizzas, con rebujito, y, como seguía lloviendo no hicimos mucho más… charlar un poco en la buhardilla de la casa hasta la hora de dormir.

VIERNES 22 – lluvias generalizadas – Jimena de la Frontera

8:00 – quedamos a la misma hora a desayunar, con la esperanza de encontrar el día despejado, pero no fue así. Desayunamos con más calma que de costumbre y después acompañamos a los 2 conductores a la estación de tren pues aprovechando que no podemos pedalear decidieron acercarse a Ronda y Antequera a por los coches.
Otro de la comitiva aprovechó para acercarse a visitar a unos amigos a un pueblo de al lado, así que… nos quedamos 3 disfrutando de la lluvia en Jimena.

Comimos e hicimos 2 intentos de subir a un mirador que hay cerca del pueblo y las dos veces tuvimos que volvernos corriendo porque empezaba a chaparrear. Entre carrera y carrera, bar, cervecitas, rebujito…lo único que se podía hacer un día de lluvia. Acabamos haciendo “peticiones del oyente” en la barra del bar de la casa donde nos hospedábamos, bailando jotas, haciendo aeróbic y echándonos unas risas con unos personajes de allí.

A las 18 llegaron los 2 conductores y decidimos irnos en coche los 5 a ver el castillo de Castellar, a unos 20 km. El sitio era precioso, todo lleno de callejuelas estrechas (casi todos los edificios son casas rurales) y con unas vistas fantásticas del peñón de Gibraltar. Desde aquí nos fuimos a cenar al pueblo de Castellar donde, al margen de cenar bien y barato, nos pusieron una multa de aparcamiento!!! Cachissss.

Una vez de vuelta en Jimena nos tomamos algo en el bar (hubo una pelea) y nos fuimos prontito a dormir, porque seguía lloviendo.

SÁBADO 23 – Resignados con la lluvia

8:00 – como ya habíamos cogido la hora del desayuno, para qué cambiarla??? Decidimos que, ya que seguía lloviendo y amenazando más agua, nos íbamos a hacer turismo en coche. La primera parada fue Gibraltar donde entramos con el coche después de esperar un poco de cola, dimos una breve vuelta, paramos en la Punta de Europa y como no nos gustó demasiado nos volvimos por donde habíamos venido (luego nos enteramos que no se puede subir en coche hasta arriba del todo, si no que hay que dejarlo en un parking pagando no sé cuánto, que había rutas guiadas para ver los monos, etc) Como además había niebla en la cumbre, decidimos marcharnos.

La próxima parada fue Tarifa: una ciudad con varios castillos o fortalezas, con callejuelas muy acogedoras y una playa impresionante!! Dimos un paseo largo y relajado, con los pies descalzos en la arena y con apenas gente (hacía aire fresquito). Comimos en una terraza y después continuamos nuestra marcha hacia unas ruinas romanas, llamadas BAELO CLAUDIA. En esos momentos no llovía, por suerte, es más, hacía un sol muy agradable. La entrada a ver la ciudad es gratis y tienes que dar un paseíto por los restos de sus calles, teatros, baños, etc que aún quedan en pie (siguen descubriéndose cosas). Aquí pudimos ver en primera fila una lucha de lagartos.

Después intentamos atravesar en coche el Parque Natural de los Alcornocales, para volver a Jimena pero no encontramos la carretera o simplemente no se puede.

Llegamos al hogar sobre las 22:30, recogimos al sexto de la comitiva que ya había llegado de su visita y nos fuimos a cenar a otro restaurante del pueblo (seguía diluviando). Nos tomamos la última en nuestra casa rural y escuchamos al dueño hablar de política y de muchas otras cosas… un personaje!!! A la 1 nos fuimos a dormir, que mañana era día de retorno.

DOMINGO 24 – Jimena – Madrid

8:00 – hora de desayuno habitual, cargamos las bicis y las maletas y nos repartimos entre los dos coches: 3 y 3. Nos despedimos con lágrimas en los ojos, todo hay que decirlo.

A Dos nos dejaron en Cáceres y desde allí cogimos en tren a las 16 h hasta Atocha, para evitar los atascos de entrada a Madrid después de la semana santa. A las 20 h ya estaba en mi casa, metiendo toda mi ropa y a mí misma en la lavadora (Olía todo a tigre como nunca!!!).

Resumiendo en pocas palabras este particular Trasandalus

Lo que más me ha gustado del viaje, además de la compañía :), ha sido: los parajes tan impresionantes por donde hemos pasado (tan verdes, con tantos árboles, ríos, pájaros.. parecía Asturias!!!), los pueblos tan cuidados y tan limpios..qué envidia sana!!!, las panorámicas, el aire tan limpio…

Hay más información en la web www.trasandalus.org
Muchos besotes a mis compañeros de viaje!! Me lo he pasado en grande!!!

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