Visitando la isla de Lanzarote (17 – 22 de junio 2009)

Salimos tal día como este a las 7:10 de la mañana, con la compañía EASYJET (es como de la familia ya), por lo que la logística de llegada al aeropuerto era complicada, si intentábamos no coger un taxi desde mi casa (en Legazpi) y evitar que nos saliera más caro que el vuelo. Lo que hicimos fue lo siguiente: dejamos mi coche en Canillejas, sin zona azul, y cogimos el bus nº 200 que pasaba a las 5:25 por allí y que cuesta 1 €.

Llegada a la isla de Lanzarote

Desde el aeropuerto de Lanzarote (entre Arrecife y Puerto del Carmen) hasta nuestro apartamento, nos cogimos un taxi, por 13 €. Optamos por no alquilar coche el primer día porque íbamos a alquilar bicis, pero si lo queréis hacer allí hay mucha oferta de tiendas de coches de alquiler.

El apartamento donde nos quedamos se llama Los Tulipanes, en el Puerto del Carmen. La relación calidad / precio está muy muy bien pues costaba aproximadamente 20 €!!! la noche / por apartamento y teníamos baño y cocina para nosotros solos, y piscina comunitaria en el patio.

Nada más llegar dimos un paseo por el paseo marítimo del pueblo (zona de bastante turismo de playa), desayunamos (está toda la zona llena de cafeterías, bares, tiendas, etc… como cualquier paseo marítimo) y después de hacer la compra, nos hemos cogido las cosas y nos hemos dado el primer baño en la playa. El pueblo en sí no tiene mucho que ver, tan sólo es peculiar la arquitectura de las casas (todas blancas, sin tejado y bajitas), que luego nos cansaríamos de ver en el resto de pueblos.

Por la tarde, alquilamos unas bicis de montaña (13 €/bici) y nos fuimos por el carril bici desde Puerto del Carmen a Arrecife, para ver la capital de Lanzarote. No es una ciudad demasiado atractiva y lo único que tiene visitable es el Castillo de San Gabriel (está cerrado), el Castillo de San José (ahora museo de arte contemporáneo) y el Charco de San Ginés, cerca del cual nos tomamos una cervecita Dorada o Tropical, que son las elaboradas allí.

A la vuelta casi se nos hizo de noche y no nos dio tiempo a mucho más que a cenar y a dormirla, pues estábamos rendidos del viaje.

Jueves 18 – Parque Nacional de Timanfaya

Nada más desayunar y salir hemos devuelto las bicis y hemos alquilado un coche (nos salió por 80 € / 4 días). Lo primero ha sido la visita al Parque Nacional de Timanfaya. De camino al centro de visitantes hemos hecho varias paradas: la primera ha sido para ver de cerca el cultivo de viñedos… muy curioso porque tan sólo se riegan con el agua del rocío!! Después hemos hecho una subida a uno de los más de 300 cráteres que tiene la isla. Las vistas, a pesar de que no era uno de los más altos, eran impresionantes…¡¡qué color de tierra!! Cuánta montaña!!!qué poca vegetación!!!

Al Centro de Visitantes del Parque hemos llegado sobre las 14 h, y hemos visto 2 documentales de 20 min cada uno sobre la historia del parque y las formaciones volcánicas de la isla, antes de ver la exposición. Ojo!! Cierran a las 15:00 Allí, nos dijeron que la entrada al parque nacional está prohibida!! Sólo pueden entrar los que vayan a realizar la “ruta de los volcanes” en autobús. Así que, nosotros, que somos más chulos que nadie, decidimos no hacer esa ruta, y, aunque no viéramos lo más importante, preferimos rodear el parque y visitar sitios con menos gente. Seguramente seremos unos de los pocos personajillos que han ido a Lanzarote y no han visitado los volcanes de Timanfaya!!! El caso es destacar… jeje.

Desde allí, hemos ido a visitar las Salinas de Janubio, Los Hervideros (zona cercana al mar, formada por la colada de lava, llena de huecos por dónde se mete el agua,muy muy chula), El Lago de los Clicos (de color verde-amarillento. Nosotros lo vimos desde abajo y quizá sea más bonito tener vista panorámica) y El Golfo, pueblito en el que nos comimos unos pescaítos y chopitos ricos ricos.
Después visitamos Yaiza, un pueblo con una figura de protección creo, pero que tampoco se diferencia mucho del resto de pueblitos. Sus calles están muy muy limpias, tanto de basura como de gente… no había nadie!!!!

Y con esto, la cena y demás, se acabó otro día agotador.

Viernes 19 – Cesar Manrique y su impronta en la isla de Lanzarote

Lo primero que hemos hecho en el día de hoy ha sido visitar la Fundación César Manrique, en Tahiche. Es la antigua casa de César. La entrada cuesta 8 € (un poco cara para mi gusto) pero esto y el resto de cosas que veremos hoy son las típicas que no hay que dejar de ver en la isla, si quieres ver algo, claro. La casita en cuestión (creo que no vivía mal el tipo) está construida bajo 5 burbujas volcánicas y cada una se corresponde con una habitación. Tiene un jardín enorme, piscina, y vistas a la colada de lava.

Después íbamos con intención de visitar el jardín de cactus pero se nos quitaron las ganas, porque asomándome a una valla de piedra lo vi por dentro y no venían ni cartelitos de las especies ni nada de información. Así que, hice una foto desde fuera (la estructura era bonita) y nos ahorramos la entrada.

Todo visitante de Lanzarote tiene que visitar los Jameos de Agua (otros 8 €), obra también de César Manrique (su espíritu está en toda la isla… es un ídolo). El término jameo significa hueco creado en el interior de un tubo volcánico en el que se infiltra el agua. Allí hay un restaurante (muy bien mimetizado con el entorno) y una laguna interna con cangrejos blancos que brillan en la oscuridad (están protegidos).

Después de esta lagunilla se continua por el borde de la misma y se pasa a otro jardín con una piscina… si si…una piscina normal y corriente, pintada de blanco. A mi me chocó bastante porque no me pegaba con el resto. Luego se sube a otras dos plantas, en las que hay exposiciones e información sobre volcanes y demás… se me hizo un poco largo J. Desde allí, a 1 km escaso, está la Cueva de Los Verdes (8 €), formada también del mismo modo que los jameos. Es una cueva bastante grande y tiene visita guiada de 1 hora. Hay tramos en el que se alcanza una altura considerable.

Desde allí, fuimos a Arrieta, a bañarnos en la playa… bueno, más bien a echarnos una cabezadita en la arena, a la sombra, y a comer un poco que ya eran las 17 h.

Después, fuimos al mirador del río. Legalmente es un sitio en el que tienes que pagar una entrada de 4.5 € para entrar en un recinto desde el que tienes unas vistas panorámicas del acantilado y la isla de la Graciosa, pero cierra a las 17:30. Pero nosotros, siguiendo el consejo del taquillero del jardín de cactus, fuimos más tarde de esa hora para intentar ver el anochecer, por lo que tuvimos que saltarnos una valla (nadie vigilaba). Si no os quedáis sólo en la parte del mirador y vais andando hacia una antena de repetición veréis mejores panorámicas y también restos de asentamientos militares antiguos (los echó de allí César Manrique también… qué tío!!).

La puesta de sol….fue espectacular … como casi todas al lado del mar, con un poquito de calima pero bueno. La hora de ponerse el sol rondaba las 21, hora canaria.

Sábado 20 – Isla Graciosa

Hoy hemos madrugado algo más porque queríamos coger el primer barco a la isla de la Graciosa, que salía de Órzola, a las 10:00. Dejamos el coche aparcado en zona azul, donde ponía que no se podía aparcar más de 2:30 h, … y nos la jugamos, … y tuvimos suerte J porque no se lo llevó la grúa ni nada. El barco a la isla tarda 20 min en llegar y cuesta 20 € i/v. La isla es muy tranquila y sólo tiene un pueblo habitado. La gente que va, suele ir a la playa (son de arena blanca) y se mueve con 4 x 4 o bici. Nosotros … optamos por la bici (10 € /bici).

Nos compramos comida en el supermercado (hay varios) y fuimos a la playa de las conchas. La playa es preciosa y el agua viene con oleaje y limpísimo. Aquí nos bañamos durante un ratito y luego nos fuimos a la Playa de Ámbar, cerca de la cual hay una zona rocosa, con formaciones volcánicas imitando arcos, muy bonita.

Desde allí, hemos ido a Pedro Barba, un pueblo que no está habitado y desde allí al pueblo de salida, Caleta del Sebo donde hemos cogido el barco de vuelta a las 16:00.

De 18 a 20 tuvimos tiempo de relax y por la noche nos pusimos guapos y nos fuimos a Teguise con intención de cenar, pero todo estaba cerrado,… ni un alma por la calle. Por recomendación de una lugareña fuimos a Nazaret, a un restaurante llamado lagomar, de más o menos lujillo, en el que no se come demasiado bien para mi gusto y es algo caro pero el sitio en el que está es precioso: está enclavado en unas rocas, y tiene reservados a los que se accede por pasillos y túneles… Muy bonito.

Domingo 20 – El mercado de Teguise y Montaña Blanca

Sobre las 11 hemos salido de casa con un destino fijado, pero al perdernos hemos ido a parar al museo del campesino, una exposición de fabricación de artesanía local, de entrada gratuita pero… sin nada de explicación e información, para variar.

Desde allí, hemos ido al famosísimo mercado de los domingos de Teguise. Viene a ser como un rastro, en el que se vende de todo, pero que tampoco tiene mucho más de especial. Dimos un paseo por el pueblito y desde allí fuimos a la playa de Famara, que es un sistema dunar muy bonito. Aquí no nos bañamos pero sí se puede hacer, aunque el turismo se está cargando las dunas.

Después, volvimos al centro de interpretación del parque para que nos señalara una rutita andando a uno de los volcanes (que estuviera fuera del Parque Nacional, claro, que si no te multan) y, después de perdernos un poco por el pueblo de Tinajo, al fin cogimos un camino de arena y llegamos a la base de la Montaña Blanca, un cráter de 1 km de diámetro desde el que hay unas vistas preciosas. Cuando descendimos nos dirigimos a la Playa de las Malvas, de arena negra negra, muy chula, pero tampoco nos bañamos porque anochecía y hacía fresquito. De aquí, a casita, por el camino de arena. Un lugareño nos dijo que no entraba el seguro de los coches de alquiler en esos caminos.

Lunes 21 – Hasta pronto isla de Lanzarote

El avión salía a las 9:20 así que… sólo nos dio tiempo a recoger y a dejar el coche de alquiler en el aeropuerto.


Consejillos prácticos y anécdotas de la isla de Lanzarote

  • Ojo con la señalización: en la mayor parte de la isla la señalización es escasa o mala. En rutas a pie ni existe y en la autopista ni siquiera es reflectante.
  • En los museos es raro encontrar carteles explicativos ni nada por el estilo.
  • Llevar jersey porque por las noches refresca. La máxima por el día es de 27 º
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