I. Costa Rica, Pura Vida! Algunas consideraciones previas

Nada define mejor a este pequeño país centroamericano que el lema Pura Vida, que utilizan como slogan turístico y como expresión cotidiana. Todo en Costa Rica es vida, ostentosa y exuberante. No vayas con la idea de ver joyas arquitectónicas o huellas de antiguas civilizaciones, que haberlas, las hubo, pero su impronta no es tan obvia como en México o Perú, por poner los dos casos más significativos. ¿Quiénes son los que más disfrutan Costa Rica? En mi opinión, sin duda los amantes de la naturaleza: los que no se achantan ante las picaduras de mosquitos, los que no van pensando en la amenaza de reptiles e insectos y los que miran a su alrededor con ojos de científico curioso. También es el país ideal para aficionados al trekking y deportes de aventura.

Después de haber ido en un viaje organizado con otros cuarenta jóvenes, estoy convencida de que Costa Rica es un país ideal para recorrer por tu cuenta, con una mochila al hombro (que para eso se llama así la esta web) y poco más. Es un país relativamente próspero (comparado con lo que tiene alrededor), en el que un alto porcentaje de la población vive del turismo, o lo que es prácticamente lo mismo, de la naturaleza. El haber sabido conectar la actividad económica con el entorno ha logrado conservar muchos ecosistemas que de otro modo habrían sucumbido a las presiones de las multinacionales (o no tan multinacionales). Así, nos contaban algunos guías, a los que luego haré referencia, que a los cazadores de tortugas de antaño, muy protegidas en la actualidad, en su momento les reconvirtieron en guardas de los Parques donde habitaban estas especies, conjugando así los intereses particulares con el proteccionismo. Ah! Siempre que podáis cogel guías locales que os vayan explicando las cosas. Será mil veces más enriquecedor que si lo veis solos.

Lo bueno (o malo) de un viaje organizado, al menos de este, es que en ocasiones me daba la sensación de estar viviendo dentro de un Gran Hermano (más bien Supervivientes, por el decorado) con todas las atracciones, detracciones, conflictos e intimidades que surgen de vivir quince días, veinticuatro horas con la misma gente. Lo peor, el no tener la libertad de ir y venir, hacer y deshacer a tu gusto, pero aún así no cambio esta experiencia que me he permitido conocer a gente increíble que de otro modo seguramente no habría conocido, o al menos, no de la misma manera. Precisamente cuando surgen problemas o conflictos (que los hubo, aunque pequeños) es cuando conoces de qué pasta está hecho cada uno.
Por cierto, y antes de que se me olvide, para los que han estado en Costa Rica o para los que vayan a ir,… me estoy leyendo un novela de Mendiluce ambientada allí llamada “Pura Vida”, como no podría ser de otra manera. Tiene pinta de ser entretenida.

Otra cosa, ahora que me acuerdo. No es obligatorio ponerse ninguna vacuna, a no ser que vayas a vivir en zona de selva durante mucho tiempo, o eso creo. Recomiendan Hepatitis A y B y Malaria, me parece. Lo mejor es consultar con el Ministerio de Sanidad, al menos con mes y medio de antelación a ver qué os dicen. Puede que las recomendaciones cambien de un verano a otro. En el grupo había gente que se había vacunado y otros que no (como la menda, que es un desastre para los médicos). Todos seguimos vivos.
No es un país caro, pero tampoco es una auténtica ganga. En la mayoría de sitios turísticos se puede pagar con dólares estadounidenses, aunque la moneda oficial es el colon. En España no se puede cambiar de euros a colones directamente, sino que hay que cambiar a dólares y allí de dólares a colones. Es lo que se suele hacer. El cambio más desventajoso suele ser el de las oficinas del aeropuerto, como ya comprobamos. Un euro equivale a algo menos de 800 colones por lo que las cantidades en colones son muy escandalosas. 50.000 colones! Alaaa!!! Y resulta que son poco más de 60 euros.

Y os preguntaréis,… ¿qué se come en Costa Rica? Pues no falta, como en otros países centroamericanos y sudamericanos, el arroz y los frijoles, que aquí se preparan sobre todo en forma de Gallo Pinto (cocinados juntos y con especias). Combinado en un plato creo que con plátano frito y huevo revuelto se le llama Casado. El caso es que el Gallo Pinto está presente a todas horas. No te puedes librar ni aunque quieras! Está rico, pero al quinto día yo ya estaba hasta las mismísimas de arroz y frijoles. He comido también mucha fruta – sandía, piña buenísima, papaya y plátano -, bastante pasta, ensaladas y zumos de frutas exóticas,… pero sobre todo Gallo pinto! No demasiado pescado y bastante pollo. De hecho, el 90% de los restaurantes y cadenas que se ven por la calle están especializados en pollo, tipo Kentucky o El Pollo Campero.

Para hablar por teléfono, evitar el móvil, es muy caro. Hay que comprar tarjeta, que sale más barato (3.000 colones (menos de 4 euros) dan para 9 minutos) No vimos ninguna cabina que funcionase con monedas. Otra opción barata es el servicio España Directo de cobro revertido. En los hoteles suele haber internet, aunque en el de Parismina, ni una cosa ni otra.
Imprescindibles: chubasquero o capa de agua, botas de trekking o similar, repelente de mosquitos, prismáticos, un polar o jersey gordo si vais a Monteverde, bloqueador solar (como dicen los ticos en referencia a la crema solar).

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