Buenos Aires – San Carlos de Bariloche 2006

Salí de Madrid con destino Buenos Aires y San Carlos de Bariloche el 19 de marzo de 2006, con la compañía Air Madrid (por suerte por aquella época funcionaba). Allí me esperaba mi amiga Diana y su hermano, con los que compartí estos 15 días.

Nos hospedamos en el Hostal Granados, en pleno centro de la capital. Allí dormía todo tipo de gente y condición, estudiantes, gente de paso, gente mochilera y gente muy variopinta. Optamos por dormir en una habitación de 8 personas y pudimos conocer así la vida de todos e intercambiar experiencias… muy gratificante. Además, nos salía bastante más barato pues íbamos con el presupuesto un pelín ajustado.

En la capital estuvimos hasta el 26 de marzo pues queríamos empaparnos de la vida de la ciudad y disfrutarla sin prisas. Nos pateamos (y cuando digo pateamos es pateamos hasta acabar rendidos) toda la ciudad, no el Gran Buenos Aires que es enorrrrme si no lo que llaman la city.

Una cosa que me llamó la atención fue la falta de contenedores en las calles, donde la basura se acumulaba en montañas hasta que un camión pasaba y la recogía. Otra cosa a destacar fue la conducción de los autobuseros ¡¡qué peligro!! Allí hay coches del año maricastaño, pues no tienen que pasar la ITV como aquí, y por eso sobreviven… hay verdaderas reliquias.

Ya el primer día nos metimos en un sitio donde una chica cantaba tangos, y recorrimos la Calle Defensa y sus alrededores donde había una especie de Rastro con espectáculos de malabaristas, teatros, bailes en las calles y esas cosas que se les da tan bien hacer a los argentinos.

En nuestro caminar, lo que más me gustó fue sobre todo la zona de la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, y Puerto Madero (yo soy muy natural, ya sabéis) y luego andar por la “Avenida de Mayo” con el Cabildo y la Casa Rosada, hasta llegar a El Congreso.

Si queréis información sobre la ciudad de Buenos Aires meteos en https://turismo.buenosaires.gob.ar/es

TIGRE- DELTA DEL PARANÁ

Nuestra siguiente visita partiendo de Buenos Aires fue TIGRE donde cogimos un “Buquebus” hacia el DELTA DEL PARANÁ. Nos cogimos un viaje de 4 horas y aunque el paisaje era impresionante al final se te hace monótono y acabas del ruido del motor un pelín cansado.
Lo que más me impresionó fue la anchura del río cerca de su desembocadura: más de 300 metros de ancho con unas aguas color crema

BUENOS AIRES DE NUEVO

Los días que siguieron los pasamos visitando cada rincón de la capital: pasemos por el Jardín Botánico, Palermo Nuevo, Avda. Libertad, Cementerio de La Recoleta (cómo nos íbamos a ir sin visitar la tumba de Evita Perón!!!); barrio de San Telmo, lleno de pasajes muy curiosos, con talleres culturales y artísticos; barrio de “La Boca”, (no demasiado seguro para los turistas según nos comentó un lugareño), con el emblemático estadio; “Caminito”, donde las casas están pintadas de colores muy vivos, pero demasiado turismo para mi gusto; Avda. Corrientes, llena de centros comerciales, teatros, cafés y luces de neón; Belgrano.
El jueves 26 coincidimos con la manifestación de las Madres de Mayo y, la verdad, salí emocionada por la historia que vivieron esas mujeres. Os animo a que la busquéis en algún sitio y la leáis.

A SAN CARLOS DE BARILOCHE

Después de saborear Buenos Aires, partimos hacia San Carlos de Bariloche. Como nuestro presupuesto no era elevado nos arriesgamos a pasar 23 horas en un autobús…¡¡madre mía!! Eso sí, fuimos sin dormir para aprovechar el trayecto durmiendo. Aún así, se hace interminable. Al menos pudimos admirar por las ventanas la inmensidad de LA PAMPA argentina, con sus típicas vacas y sus inmensas llanuras que parecen no tener fin.
Al ser temporada baja, los albergues estaban practicamente vacíos y a buen precio. Nosotros nos hospedamos en uno impresionante (Camping Petunia), todo hecho de madera y con vistas al Lago Nahuel Huapi… paradisiaco!!!
Desde allí nos movimos al Lagu Gutiérrez, Cascada de los Duendes, Cerro Campanario (con vistas de lagos, montañas que parecían vírgenes y sacadas de una postal)

GLACIAR CERRO TRONADOR

Otra de las escapadas que hicimos partiendo de Bariloche, fue a un glaciar, el Cerro Tronador, llamado así porque cuando hay derrumbamientos suena como un trueno (pudimos comprobarlo in situ). El verlo fue impresionante así que no puedo imaginarme la sensación al ver el Perito Moreno, al que no pudimos ir por cuestión de distancia. De camino al glaciar pasamos por lugares idílicos, que no puedo describir con palabras: lagos de aguas de diferentes colores (uno con agua blanca!!!), árboles gigantescos, cascadas, etc.
El viernes 31 Diana y yo nos separamos: ella viajaba más al sur y yo volvía en avión a Buenos Aires para volverme después a Madrid, snif, snif

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